Snack UNICO by Comafi

Snack ÚNICO by Comafi
Autor: Mariana Merlo

¿La granja en la mesa o la mesa en la granja?

 

El verano en otras geografías nos está enseñando nuevas formas de disfrutar de la gastronomía aún en un contexto en el que el distanciamiento social es el que manda. En Estados Unidos, Canadá o Suecia, los dueños y cocineros de diferentes restaurantes, o incluso algunos emprendedores que simplemente vieron la oportunidad, encontraron en las huertas, granjas y verdes praderas, la posibilidad de ofrecer una experiencia única no solo por el paisaje sino también por la materia prima que encuentran a disposición para la elaboración de sus platos.

Las “farm dinners” (comida en la granja) son la última tendencia. En Chatham Bars Inn Farm, un resort de Massachusetts, ofrecen la opción de almorzar o cenar apenas a metros de la propia huerta de la que sacan, por ejemplo, el kale para la ensalada. Cada mesa tiene un costo fijo de 999 dólares, una capacidad máxima de 6 personas e incluye un menú de cuatro pasos y vino. “Los comensales están buscando un cambio de escenario, un escape”, explicó el chef ejecutivo Anthony Cole al sitio Food&Wine.

En la misma línea están Kyle y Katina Connaughton que trasladaron la cocina de su restaurante SingleThread, de tres estrellas Michelin, a los viñedos de una bodega familiar de California; y Michael y Lindsay Tusk, con su también premiado Quince, que ofrecen almuerzos los fines de semana al aire libre en su Fresh Run Farm (una granja costera orgánica) y en McEvoy Ranch (unas 220 hectáreas de tierra donde se cultivan aceitunas orgánicas para aceite de oliva).

En Montreal, el chef Vincent Dion-Lavallée abrió el huerto de su restaurante Au Pied de Cochon para que los comensales puedan probar un menú diseñado con las verduras más frescas y los pollos y cerdos criados por ellos mismos.

Sin dudas la opción más curiosa la propuso el matrimonio sueco formado Linda Karlsson and Rasmus que en Bord For En (Mesa para uno), que proponen una vivencia inolvidable.

El servicio cuenta con una única mesa para 2 personas en medio de una pradera de Värmland y la comida no la trae un mozo sino que llega en un canasto gracias a un sistema de poleas. Interacción personal, cero; distanciamiento social cumplido.

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